Vendemos muchos productos de uso restringido y que sólo se pueden expender en determinadas condiciones. Muchos de ellos están sometidos a trazabilidad por parte de las autoridades.
Algunos de ellos eran de uso libre anteriormente y ahora están restringidos para determinados usos, están limitadas las cantidades o quiénes pueden utilizarlos y adquirirlos.
Es el caso de algún cliente que viene a buscar algún producto fitosanitario que sólo se puede aplicar por parte de titulares de un carnet.
Siempre hay alguien que conoce su uso y que no entiende por qué no se le puede vender. ¡Es que no me lo queréis vender! Decirle a un comerciante que no quiere vender no tiene mucho sentido. Le venderíamos eso y toda la tienda.
-Pues a mi padre se lo vendíais y ha venido toda la vida.
Parece un buen argumento, pero su padre ya hace años que se jubiló y al gobierno de turno le importa un rábano.
-A mi padre no le pedíais el carnet.
Pues no, porque entonces no hacía falta, como tampoco le pedíamos el carnet de conducir ni a tí tampoco.
Y tu padre hizo la mili
Ah, pues sí.
Pero hay gente que se cabrea realmente y algunos hasta se envalentonan.
Los hay que se encaran un poco pero ante la resistencia de nuestros vendedores comprenden que no vamos a ceder. Piensen que es una responsabilidad muy grande.
También los hay que se largan cabreados soltando improperios contra el gobierno o los burócratas de Europa.
Cada vez hay menos casos de estos, aunque siempre hay algún novato que se encuentra con alguna sorpresa.