Hemos sacado un producto que ejerce de quita olores. No añade un olor más fuerte para camuflarlos sino que sus moléculas reaccionan y absorben las que producen olor. Es ideal para tabaco, humos o malos olores.
El cliente que pregunta si es bueno de verdad y si realmente elimina los olores.
-Vale, me llevaré para probar: y ¿se echa debajo o encima de la ropa?
En fin, comprendemos la desesperación de algunos y sus problemas de convivencia, pero ese producto no es un cosmético y la verdad sea dicho, aplicar soluciones tan drásticas no lo vemos, desde luego que no lo vemos. Se lo llevó y dijo que lo usaría para otra cosa. No nos quedamos muy convencidos, y le avisamos expresamente de que se leyeran la etiqueta por si acaso, por casualidad, le salpicaba algo.