Desde hace tiempo hacemos análisis de vino. Y seguimos haciéndolo, normalmente para pequeños viticultores.
En el proceso de elaboración o de conservación, puede sufrir algunas afecciones que afectan a su calidad y, medir algunos parámetros puede ayudarte a saber que cantidad de determinados productos añadir para corregir el efecto.
Una gran decepción recibe el cliente cuando se le comunica que directamente lo puede tirar, a veces con suspicacia por mucho que lleve su informe de análisis.
-Algo podré hacer. Alguna cosa tenéis.
-Sí, pero para esto no. Lo que no es no puede ser y además es imposible.
-¿Y no lo puedo mezclar con agua, echarle ácido tal y cual, mezclar con otro vino,….?
Por mucha desesperación. el fregadero es su destino, o con suerte, un sabroso coñac para sus guisos o para vinagre.
Un buen vino es imposible sin una buena uva, buena cosecha y envejecimiento correcto.